LOS PEORES

 Con Uber y DiDi trabajando impunemente en nuestra ciudad, (como lo hacen en la gran mayoría de las ciudades del mundo en las que operan) por fuera de toda normativa y sin que al intendente se le mueva un pelo, en el rubro (con una honrosísima excepción) están quedando los peores.

Los peores choferes. No todos, pero muchos, trabajan para estas empresas piratas clandestinas, sin que les importe su destino, su futuro, y el de sus colegas. Se acuestan con el enemigo, trabajando para empresas cuyo objetivo es destruir el sistema de taxis. No les importa hacer 300 kms. por turno o mas, total, el auto no es de ellos y no se tienen que hacer cargo del desgaste del mismo. Son auténticos traidores. Auténticos mercenarios. Pero, para colmo, son arrastrados, ya que su "recompensa" por tamaña iniquidad es cobrar 10 pesos un viaje que, con la tarifa de reloj del taxi cuesta 25.

Los peores titulares ya que, en muchos casos, aquellos que trabajan "a tarifa", continúan cobrándoles a sus choferes, en términos relativos, y a valores constantes, las mismas tarifas que hace cuatro o cinco años, sin registrar que, actualmente, Uber y DiDi se llevan la mitad de los viajes, con lo cual empujan a sus empleados a hacer cualquier cosa para pagar la tarifa y llevarse una moneda a sus casas para afrontar el pan de cada dia. Obviamente, les da lo mismo si sus choferes trabajan con Uber y DiDi o si son honestos y no lo hacen.

También, en los casos en que los titulares trabajan en su propio auto, mas de uno de ellos usan Uber y DiDi, sin que les importe la ilegalidad en la que incurren, ni la negativa relación costo beneficio de su postura.

Abro un pequeño paréntesis: Un taxista que trabaja para una app de una empresa ilegal, no transforma en legal a la empresa, se transforma él en ilegal. Cierro paréntesis.

Los particulares que trabajan para las ilegales Uber y DiDi. Se dividen, al menos, en un par de categorías:

Una de ellas está conformada por personas que tienen un auto (muchas veces bastante nuevo y en excelentes condiciones) y, a raiz de la situación en la que estamos la mayoría de los sufrientes argentinos habitantes de Mileilandia, el sueldo no les resulta suficiente. Entonces, sin que les importe la legalidad, salen tres o cuatro horas diarias a "changuear" con Uber y/o DiDi, de modo de pagarse pequeños gustos, juntar para las vacaciones, etc. No se les ocurrió emprender una actividad legal. (Un kiosco, una verdulería, algún trabajo a distancia, etc.) Nunca les importó que con su individualista actitud desaprensiva, la consecuencia es que mas de 1.500 taxistas estén fundidos y sin saber como mantener a sus familias. No conocen las calles de la ciudad. Son aprendices que sin el GPS no saben volver a su casa. Son lo peor.

Otra categoría es la de aquellos que tienen un autito viejo, son ex remiseros truchos ya acostumbrados a la ilegalidad y, dado que Uber y DiDi hicieron desaparecer a las remiserías truchas rosarinas, se pasaron a estas remiserías truchas multinacionales. Con ello, no tienen que rendirle cuentas al dueño de la remisería local, manejan sus horarios a su antojo,.. pero hay algo que no cambia: su condición de marginales. Algunos alquilan el auto. Algunos tienen perfiles falsos para ocultar sus antecedentes penales. Algunos fueron exonerados de los taxis por la municipalidad, que no les renovó el carnet a raiz de faltas graves cometidas. Aquí también incluyo a los Uber o DiDi moto. Para colmo, las Leyes Nacionales no autorizan el transporte de personas a título oneroso en moto. O sea que son doblemente ilegales. En definitiva, en auto o en moto, son lo peor.

En ambas categorías, podemos decir, en términos "futboleros" que los Uber y DiDi son la "Primera B" del taxi.

Y también están los que tienen varios autos y los alquilan, en connivencia con quienes hacen usufructo del vehículo a sabiendas de la actividad ilegal a la que se aboca el coche y su conductor. Obviamente, son lo peor.

Las peores empresas. Porque tanto Uber como DiDi, coimean, patean escritorios, no piden autorización y no les importa nada. Argumentan, en el caso argentino, que están amparados por el artículo 1.280 del Código Civil y Comercial de la Nación, que menciona un acuerdo privado entre transportador y transportado y nunca habla de una empresa intermediaria. Atropellan todas las normativas locales en todo pais en el que deciden operar. Cuentan con la complicidad de políticos y jueces. Son corruptos.

Los peores políticos. Aquí hay diversas posturas pero, en casi todos los casos, podríamos decir "una peor que otra". Están los que autorizaron a estas empresas sin exigirles prácticamente nada, los que autorizaron a los choferes ¡¡¡sin exigirles a las empresas que se inscriban!!!, los que no autorizaron pero, miran para otro lado, como perro que volteó la olla, mientras estas empresas ilegales se llevan el dinero que le corresponde a taxistas y remiseros legales, etc. Es cierto que algún que otro intendente viene luchando a brazo partido para que se respeten las normas pero, son escasas excepciones.

Los peores jueces. Aquellos que se expidieron al respecto, no hicieron mas que lavarse las manos y, en lugar de ordenar o autorizar el bloqueo de las aplicaciones de estas empresas, por ser ilegales, (como sí lo hicieron con las páginas que reproducen partidos de fútbol) fallaron ordenándoles a los intendentes que las regulen (Córdoba y Buenos Aires) o, diciéndole al intendente que es este quien tiene el poder de policía, como en Rosario. 

Resulta obvio que una cosa es que los perjudicados sean simples taxistas, cuyo poder es cero, y otra muy distinta es que sea un poderoso grupo empresario como Clarín. Los jueces, se han quitado la venda de los ojos, si es que alguna vez la tuvieron. El papel de la justicia en el caso Uber, no podría ser mas lamentable.

Los peores gremialistas. Algunos de Asociaciones o Cámaras empresarias, trabajando para Uber (acá en Rosario tenemos uno, otrora combativo: Mario Cesca). Los sindicalistas de Buenos Aires, agradeciendo a Jorge Macri que regule las app, sin pedir que estas no puedan cobrar mas barato que el taxi ni puedan tener un millón de autos a su servicio. Otros sindicalistas avalando con su inacción a estos piratas, ¿tal vez pensando en afiliar a los choferes?, otros con miembros de su comisión directiva trabajando para Uber, DiDi. etc. En fin...

Una vergüenza.

    Arriba: José Ibarra, Conductores de Taxi.
    Abajo: Jorge Luis García. Peones de Taxi.
    Ambos de la ciudad de Buenos Aires.
    Uno peor que el otro.


La honrosísima excepción a la que hacíamos referencia al comienzo son los pasajeros. A pesar de que podrían abonar significativamente mas baratos los viajes, muchos deciden seguir viajando fielmente con nosotros. Eso es de destacar. Los pasajeros que siguen con nosotros, son los mejores.

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