IMAGÍNESE USTED, SR. INTENDENTE.
Imagínese usted señor intendente que, de pronto, a raiz de un extraño fenómeno mundial que, como una ola, invade muchísimas ciudades, regiones y países, incluida nuestra comarca de la pampa húmeda, su intendencia se ve interferida.
Aparece alguien designado por un pool de empresas y comienza a hacer obras en Rosario, contando con muchos mas recursos que usted.
Hace subtes mientras usted arregla placitas. Inaugura los mejores centros de salud del país mientras usted cambia algunas lucecitas del alumbrado público. Instala el tranvía aéreo mientras usted hace bicisendas. Hace viviendas mientras usted hace dormir en galpones a la gente que no tiene techo. Claro, tiene recursos, por eso puede. Y tiene poder, por eso ni pide permiso. Usted sabe que lo que esa persona está haciendo, desde esa intendencia paralela, tiene como objetivo apropiarse de la ciudad, ganarse el cariño de todos los rosarinos para, luego, una vez que usted esté derrotado, manejarse a su antojo y hacer todos los negocios que le vengan en gana, hundiendo en la miseria a los hogares rosarinos.
Usted protesta a voz en cuello. Pero nadie lo escucha. La gente está embelesada con la intendencia paralela. Todos saben que es ilegal pero no les importa. Usted acude a todas las herramientas a su alcance para salvar el futuro de los rosarinos y volver las cosas a su lugar pero, es imposible.
La justicia le dice que usted tiene razón pero que ellos no pueden actuar contra estos nuevos poderosos actores de la política local. La provincia le dice que no puede hacer nada contra los usurpadores. La Nación mira para otro lado.
Imagínese, señor...
Usted se suicida, o muere de odio. Los usurpadores quedan solos. Ante la situación, nadie se presenta a las nuevas elecciones. Rosario es cooptada por los ilegales. La gente aplaude.
Al poco tiempo, los ilegales les dan doce latigazos en la espalda todas las mañanas a todos los rosarinos, se apropian de todas las ganancias que estos (esclavos) generan, les aumentan las cuotas de las casas, les cobran por la atención médica, les aumentan los costos del transporte y les bajan los sueldos.
Y usted ya no podrá evitarlo, porque los muertos son nada mas que un recuerdo.
Donde dice intendente, léase taxis. Donde dice usurpadores, o intendencia paralela, léase Uber y DiDi.

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