EL PLAN CÓNDOR DE UBER
A aquellos que desconocen nuestra historia, les decimos que, a finales de 1.975, las Agencias de Inteligencia de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, acordaron con Heinz Alfred Kissinger, (mas conocido como Henry Kissinger) entonces Secretario de Estado de los E.E.U.U., lo que se conoció como Plan Cóndor. El Presidente del país del norte era el republicano (cuando no) Gerald Ford, en reemplazo del renunciado (recordar Watergate) también republicano Richard Nixon.
El plan fue asesinar a opositores, periodistas, estudiantes universitarios, sindicalistas, defensores de la Teología de la Liberación, intelectuales, docentes, miembros de partidos políticos democráticos, (especialmente socialistas, comunistas y peronistas) organizaciones revolucionarias de izquierda, etc. de todos los países mencionados.
Y vaya si lo lograron! Mas de 80.000 asesinados, mas de 400.000 prisioneros políticos. Sólo en Argentina, mas de 23.000 desaparecidos reconocidos por el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, 30.000, según las organizaciones nacionales de derechos humanos.
El objetivo era imponer a los países del cono sur los planes económicos y políticos que convenían a E.E.U.U. para lo cual contaban con la complicidad política de los Gobiernos de la región, los que, a ral fin, se saltearon las leyes. O crearon otras ad-hoc.
Hoy, tras el avasallamiento de Uber a Ordenanzas y Leyes de muchísimas ciudades y provincias del país, en varias de esas ciudades, los políticos cómplices, para "blanquearse" intentan regular a las empresas de transporte piratas que operan ilegalmente.
Así como el Plan Cóndor se desarrolló en varios países a la vez, este "Plan Cóndor Argentino de Uber" se empieza a dar en diversas ciudades argentinas.
A saber:
Bariloche (el intendente demagogo de la comarca andina podría llevar a consulta popular el tema Uber, como si hubiese dudas de que el 100% de la población elegirá viajar por $5.000 en vez de por $10.000, Salta, donde el intendente dijo que "Uber ya es legal", cuando aun falta la reglamentación de la Ordenanza que él mismo debe hacer, San Fernando del Valle de Catamarca, donde un Proyecto de un trasnochado concejal pretende autorizar a los choferes a trabajar con Uber, sin que Uber se inscriba, porque Uber, dijo, no se presenta a inscribirse en ningún lado (sic), La Rioja, Neuquén, Cipolletti, etc.
Está muy claro que la voluntad regulatoria de los políticos es hija de la arremetida de Uber. La multinacional no se conforma con la situación actual. Pero no quieren las tibias regulaciones que se proponen, aunque estas los favorezcan. Quieren una norma que los considere plataformas, y no empresas de transporte, quieren libertad total para fijar sus tarifas, las comisiones que les cobran a sus choferes, la cantidad de vehículos a su servicio, los tipos y modelos de los mismos, los horarios, los requisitos que se les exijan a los choferes. No quieren tener oficina, ni encargado de negocios, ni representante, con domicilio real en las ciudades que operan, etc. O sea: quieren manejarse como un Estado paralelo.
Empiezan con la regulación, para luego llegar a eso. Rosario es un ejemplo de lo que decimos. Aquí se estableció, por Ordenanza, la tarifa flexible (20% + -) pero Uber no se conformó con eso y, a pesar del "guiño" a estos piratas, que significó que Rosario sea la única ciudad del país en tener tarifa flexible, la multinacional sigue trabajando ilegalmente en nuestra ciudad. Quiere ser legal. Pero, quiere que la Ley se adapte a ellos, no ellos adaptarse a la Ley. Prueba de ello son las palabras de la casi representante y vocera de Uber en Rosario, la Presidenta del Consejo Municipal, María Eugenia Schmuk, que insiste con que la tarifa flexible debe ser mas flexible, o sea, 20 mas y 20 menos no alcanza, (no le alcanza a Uber) y, si se sancionara algo así, seguirían con todos los items mencionados en el párrafo anterior. En definitiva, habría que darles todo el poder, dejar en sus manos la delicada tarea de transportar personas, o sea vidas, sin regulación alguna, sin intervención estatal, y permitir la destrucción del taxi (y también la del colectivo urbano) de modo que el dios mercado se ocupe del tema.
Lo peor de todo es que intendentes y concejales de muchas ciudades, (como aquellos Presidentes de los países del cono sur en 1.975, que fueron cómplices de Estados Unidos) son hoy cómplices de Uber.
Están de acuerdo con cambiar trabajo registrado por trabajo en negro, con que a la gente la transporte cualquiera, le cobre lo que quiera y lo haga con los medios que quiera, incluídas las motos, son partidarios de lavarse las manos ante la problemática del transporte de personas y aspiran a conquistar al votante que, ante la difícil situación económica que atraviesa el 90% del país, prefiere que continúe Uber, legal o ilegalmente, para ahorrarse unos pesos hoy, sin que le importe el mañana. ¿Quién puede pensar en el futuro si no se sabe si se va a poder poner un plato en la mesa a fin de mes? Por otra parte, Uber, además de resolverle el problema del transporte de personas a los intendentes, (caso Pablo Javkin en Rosario) disfraza los índices de desocupación y maquilla los bajos salarios, lo cual beneficia al Gobierno Nacional encabezado por Javier Milei, que apoya fervientemente la precarización laboral con la que se maneja Uber.
Es muy triste.
Políticos con dignidad y que traten de darle a la gente lo que esta necesita, aunque esto no siempre coincida con lo que esta quiera, hay pocos. Muy pocos para nuestro gusto.

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